26 de març 2013

EL EMPERADOR

Es la carta número cuatro, y aquí tenemos al Emperador...sentado en su trono, protegido por el águila, animal de poder...tiene una espada para defender, y un cetro que le confiere la legitimidad. Su corona es también casco: los emperadores siempre tienen que estar defendiéndose de aquellos que quieren arrebatarle el poder. 
A sus pies, la bola que representa el mundo y el poder terrenal. El águila representa el poder que emana de lo divino, lo etéreo. Ambas cosas puede sustentar el Emperador. Su trono puede ser sólido: pero cuidado; siempre hay alguien debajo, socavando, tal vez...o protegiendo. Nunca se sabe. El Emperador debe permanecer siempre atento. Nada hay fijo, todo es mutable...