16 de març 2013

¿ERES UNA ISLA?

Hay personas que viven en una isla: están rodeados de otras personas, pero son impermeables. No dejan que los sentimientos salgan de ellos hacia los demás, ni que los sentimientos de los demás entren en ellos. Piensan que así están protegidos: protegidos frente a los desengaños, frente a los reveses de la vida, frente al dolor...pero no se dan cuenta de que así tampoco pueden disfrutar de los sentimientos buenos: la alegría de compartir, la complicidad, la comprensión mútua.
Las personas-isla sufren mucho. Porque su aislamiento acaba por cobrar una gran factura. Se encuentran solos: acaban por perder el afecto de los seres más próximos a ellos, que ven cómo sistemáticamente sus muestras de cariño son rechazadas.
Los reconoceréis porque, al principio, cuando son desconocidos, se muestran educados, atentos, amables. Pero una vez han captado vuestra solicitud y atención, va emergiendo su amargura. Veréis su ceño fruncido, su falta de sonrisa, su mal genio...
Las personas-isla acaban pensando que ellos son los que tienen razón y que todos los demás estamos equivocados. Las personas-isla sufren mucho: piensan que nadie les quiere, se enfrentan a sus amigos -que acaban perdiendo-, a sus familiares...así que el círculo se hace cada vez más estrecho y opresivo. Además consiguen hacer infelices a sus seres más queridos, que se sienten tristes por ver que no pueden ayudarles...
Las personas-isla pueden cambiar, pero necesitan, antes que nada, reconocer que son así, un poco muermos, en verdad; y luego deben tener ganas de vencer esta dificultad. Una vez ponen su voluntad a trabajar, verán cómo el mundo se les abre de otra manera: más amable, más comprensivo, tolerante...
Tendamos puentes entre las islas.