24 de març 2013

MORADOS, MALVAS: MADUREZ

Morados son los colores del ocaso cuando ya los últimos naranjas se van  apagando. Morados, malvas, cárdenos. Son los colores de la madurez, de la serena reflexión basada en la experiencia adquirida. Es el color de los altos grados religiosos y místicos: los obispos llevan sus fajines malva, moradas son las túnicas de los ancianos de ciertos ritos mistéricos cuando alcanzan los más altos niveles de la sabiduría...
Morados son también los colores de la cicatrización de las heridas: cuando ya se curan los golpes, cuando ya el daño ha pasado y se observa la regeneración de los tejidos, la sanación lenta pero segura en la que la naturaleza vuelve a dejar todo como estaba. Reparación: es el color de la regeneración después de un daño. 
El malva, el morado, es pues un color adecuado para espacios en los cuales la persona necesita reflexionar sobre las cosas que le producen daño, que le alteran. Es un color que ayuda a reequilibrar las energías alteradas. En morado están pintadas muchas habitaciones de quiromasajistas, de terapeutas sanadores. Es el color del reflexivo análisis, de la madurez.