17 de març 2013

MOVIMIENTO

En su primera homilía, el Papa Francisco ha hablado de movimiento. Que es el principio de toda acción. Él ha distinguido tres puntos: caminar, edificar y confesar.
Nosotros nos permitimos cambiar la última de las palabras, que implica una identificación plena con el catolicismo, para adaptar esta frase a más ámbitos: será pues caminar, edificar y comprometerse. Nos tomamos esta licencia sabiendo que en el fondo queremos expresar lo mismo.
El movimiento es base de vida. Hasta los vegetales se mueven...de manera imperceptible para nuestro tiempo humano, pero crecen, lenta y pausadamente...
Nosotros, que tenemos la capacidad de desplazarnos, somos de movimientos más aparentes. El principal es...caminar. 
Caminar es algo innato, una necesidad imperiosa casi de los humanos. Caminar significa desplazarse, conocer, ver, adaptarse. De cuando en cuando hay que pararse, por eso: reflexionar, consultar el mapa, descansar...
De cuando en cuando, haremos una parada más amplia: es el momento de edificar. Son esos períodos de la vida en que nos comprometemos más fuertemente con un ideal, con un sueño, y lo llevamos a la práctica.
Pero esto no debe confundirse con la pesadez de la aceptación...tarde o temprano, el impulso del camino nos volverá a llamar...
Pero lo que nos ligará a nuestras acciones, a aquello que hemos construído, es el compromiso. Por más que caminemos, el compromiso con lo que hemos edificado debe permanecer. Es el origen del amor.