14 de març 2013

OCUPARNOS DE NOSOTROS: DECIR NO

Hay muchas personas que se agotan porque están pendientes de muchas cosas, y no precisamente cosas que les atañan a ellas. Se ocupan de las cosas que preocupan a otras personas. 
Son las personas que no saben decir que NO.
Ayudar a los demás es una tarea apasionante, siempre y cuando no nos aleje del cuidado propio, de la atención a nuestras necesidades y a nuestro bienestar. Sucede que muchas personas empiezan a ayudar a otros a resolver sus problemas: primero un poquito, un asesoramiento; luego se involucran, cada vez más, porque ven que son más eficaces en la resolución, o porque la otra persona se ve incapaz...y acaban envueltos en una red de problemas que no son suyos...la trampa aquí está en que, sin ser sus tareas, las asumen como tales. Y las personas ayudadas acaban desarrollando una dependencia emocional hacia estos cuidadores o asesores, de manera que la solicitud de ayuda acaba siendo una exigencia.
Esto agota a la persona que ayuda: entran aquí las personas cuidadoras de otras dependientes, madres y padres que tutelan a sus hijos hasta el extremo, amigos que se transforman en sanguijuelas, familiares que agotan con sus requerimientos de atención continua...
Estas situaciones desbordan finalmente a la persona que presta la ayuda. Y es que hay que saber decir NO. A veces puede parecer cruel, e incluso puede acarrearnos la enemistad de alguien; pero con el paso del tiempo se ve que el NO que se dijo ha servido de estímulo para que los otros empiecen a preocuparse por sus problemas y no los deleguen. Aprender a decir NO es el primer paso para no generar la perniciosa DEPENDENCIA EMOCIONAL. 
No nos debe doler decir NO. Para valorar cuándo debemos hacerlo, hay que seguir una serie de pasos:

-no comprometerse de inmediato con ningún proyecto o consulta. Tomar nuestro tiempo para pensarlo: pensaré lo que me dices, te contestaré mañana es una frase que muestra nuestra atención hacia lo que nos requieren, pero nos permite pensar sobre la conveniencia o no para nosotros de involucrarnos. 
-no debemos contestar con un NO taxativo, sino aportando alternativas: ahora en este momento no puedo ayudarte, pero tal vez te pueda servir tal o cual referencia...

¡¡Para ayudar a los demás, hay que saber primero ayudarse a uno mismo!!