23 de març 2013

TIERRA

La tierra es la madre. Sobre ella nacemos, en su regazo crecemos y finalmente iremos a dormir el sueño de la larga noche de contar los años en su seno (los antiguos egipcios llamaban así a la muerte y el tránsito al otro mundo).
En ella germina la semilla, en ella los círculos se cierran para abrirse de nuevo. Porque, ¿qué es la muerte sino la promesa de un futuro nacimiento? Semilla que germina en la oscuridad del vientre de la Madre, para florecer, dar luego fruto en su maduración y volver a ser la semilla de la sabiduría, para regresar al útero materno y continuar el ciclo, una miles, millones de veces?
La tierra es promesa de vida. Es la Madre Negra del humus fértil, esa negritud que se canta como hermosa en el Cantar de los Cantares: Nigra sum, sed formosa...(negra soy, pero hermosa...)
Caminar descalzos sobre un prado verde, sobre la arena de una playa, sentarnos entre los árboles de un bosque, tumbarnos sobre la fresca hierba, sobre las hojas del sotobosque, recostados sobre una roca...sentid, notad, cómo ya no pesáis, ya no necesitáis esfuerzo...ella os sostiene. No os pesa ser, ella es la palma de una mano abierta que os acoge. Es el descanso.