13 de març 2013

VIVIR SIN ANGUSTIA

Una de las sensaciones más negativas que podemos sentir es el miedo. El miedo nos paraliza, nos impide reaccionar, nos aplasta; en una palabra: nos bloquea.
Todos hemos sentido miedo alguna vez. Producen miedo los factores externos a nosotros y que no podemos controlar; también producen miedo los factores internos que nos resultan desconocidos: de aquí nace la necesidad del autoconocimiento.
El miedo a los factores externos es comprensible: una tormenta, un vendaval, un accidente, son sucesos inesperados, poco habituales, de los cuales podemos suponer que se derivarán resultados negativos. Sin embargo, si bien sentir miedo es natural, lo que no lo es es sentir angustia. 
La angustia es la transformación de causas en efectos aún no sucedidos a través del miedo. Por ejemplo, en una tormenta, sabemos que se producirán rayos; es lógico que sintamos miedo de su caída; pero lo que no debemos hacer es angustiarnos por ello: porque la angustia nos hace sufrir por algo que no ha sucedido como si estuviera sucediendo; siguiendo con el ejemplo del rayo, la angustia nos hace sufrir porque pensamos que el rayo caerá y nos afectará de tal o cual manera...y no es así. No tiene porqué caer sobre nosotros. 
La angustia transforma la probabilidad en hecho sucedido. La angustia nos hace vivir situaciones que no han ocurrido. Nuestro organismo se resiente: taquicardias, ahogos, nerviosismo...hasta llegar a la crisis de ansiedad. 
Hay personas que, por sus experiencias vitales, por su carácter y por su genética son más proclives a vivir angustiadas. Esto se puede remediar. Pero se necesita ayuda. 
No dudemos en pedir que nos ayuden para resolver esto: es la diferencia entre vivir cien veces la muerte a pensar que sí, que la muerte llegará...pero sólo se muere una vez. No es necesario morir tantas veces en vida...
Se puede superar la angustia. ¡¡¡Te lo aseguro!!!