22 d’abr. 2013

SABER AMAR

El amor nunca debe ser una prisión. El amor es dar voluntariamente. No es exigir de otro, ni que el otro nos exija. Es aportar lo que tenemos en disposición de ofrecer. 
Amar es saber ponerse en el lugar del otro en ocasiones. Pero no siempre. Amar no es arrastrarse tras los abismos que nos hacen caer en la desdicha ajena. 
Para amar a otro, antes hay que saber amarse a uno mismo. Sin mesura, sin límite. Amor incondicional a lo que somos, a cómo somos. Es un espacio de energía, de felicidad.
Y luego, ya estaremos preparados para amar a los demás.